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ERRORES QUE MATAN A UN ESCOLTA Y A SU PROTEGIDO

ERRORES QUE MATAN A UN ESCOLTA Y A SU PROTEGIDO

Si usted es escolta o tiene contratado a alguno, aquí van algunas señales de alerta. Sin duda alguna Venezuela y Latinoamérica en general pasan por un boom de escoltas. El incremento en los índices de delincuencia, violencia social y política, transformaron a estos profesionales en sujetos de alta demanda. 

Como en toda situación en la cual la demanda supera la capacidad de la oferta para estructurar servicios de nivel, la contratación de escoltas ha venido trayendo una serie de tergiversaciones que se transforman en errores letales que más temprano que tarde van a comenzar a cobrar vidas.

 

Error N° 1: Corbata y pistola no hacen a un escolta

Con la demanda de escoltas muchas personas han optado por cambiar de ramo y dedicarse a servicios de protección ejecutiva.

Por lo general tiende a pensarse que si una persona fue reservista, militar o policía ya está capacitado para trabajar en el negocio.

Lo cierto es que ninguna de estas profesiones forma a una persona para evaluar, diseñar y poner en marcha planes de seguridad personal.

La protección ejecutiva implica el manejo de metodologías y matrices de planificación que deben ser aprendidas en entrenamientos formales y especializados.

El 90% del trabajo del escolta consiste en la planificación en función de la prevención, el otro 10% en la puesta en marcha de acciones reactivas frente a situaciones peligrosas (enfrentar y escapar).

Irónicamente, contratamos a un escolta “por si llega a pasar algo” confiando en su “experiencia de calle” o habilidad en el uso de armas de fuego, con lo que lo transformamos en un acompañante que camina ciegas entre peligros potenciales que no ha podido prever.

El problema: mundialmente se sabe que una vez iniciado el ataque tanto escolta como protegido tienen menos del 3% de probabilidad de sobrevivir, así que el manejo de metodologías que permitan evitar situaciones de riesgo es fundamental.

Otra ramificación de este problema es el aprendizaje empírico: básicamente la persona aprende el oficio sobre la marcha.

Lo malo es que en la profesión de escolta rara vez hay segundas oportunidades y los errores tienden a costar vidas. El aprendizaje por experiencia siempre llega demasiado tarde.

 

Error N° 2: Escolta "preventivo"

El concepto de “preventivo” ha sido uno de los términos más ambiguos y por consiguiente más peligrosos de los que ha inventado el mundo de la seguridad.

En términos prácticos se dice que un escolta – u oficial de seguridad – es “preventivo” cuando no porta armas.

Bajo esta excusa, se habla de que la función básica del escolta “preventivo” es evitar que sucedan situaciones.

La tarea fundamental de cualquier equipo de protección es la prevención, pero es una imprudencia negar que en algún momento tenga que actuar frente al peligro.

De hecho, si su empresa asigna un escolta a una persona, se asume que ese individuo a proteger tiene un perfil de riesgo mayor al común que amerita atenciones especiales.

Una de ellas es la capacidad de enfrentar peligros que se supone van a ser mayores (secuestro, atentados, retaliaciones, acoso u otros) que difícilmente puedan ser manejados por una persona desarmada, más en un país donde el 96% de los delitos se comenten con armas e involucran a dos o más delincuentes. La excusa además de absurda es imprudente.

La mayoría de las veces las razones de esto obedecen que la empresa prohíbe a sus empleados portar armas. Esto se debe al temor a las consecuencias civiles, penales y de opinión pública que puede generar el escolta por uso indebido de armas de fuego, algo cierto si la persona no posee ningún criterio y/o entrenamiento en protección, pero que es perfectamente manejable si la empresa cuenta con un buen sistema de selección, profesionales debidamente entrenados, procedimientos claros y políticas corporativas que fijen los límites de hasta dónde la empresa ampara al escolta en caso de necesidad. A fin de cuentas, un proceso legal puede salir más barato que un escolta y un alto ejecutivo muerto.

 

Error N° 3: Síndrome del "curso de refrescamiento"

Las empresas han comenzado a entender que es necesario entrenar al personal de protección. Una iniciativa sensata pero que, a pesar de su mejor intención, no siempre es bien entendida por los responsables de la coordinación de adiestramiento de la empresa. Así, se ha iniciado una ola de contratación de “cursos de refrescamiento o actualización” para escoltas que hace años no se entrenaban. Una vez concluido el “refrescamiento” vuelven a pasar meses o años hasta que el escolta tenga otra oportunidad de entrenarse. El problema es que si “eso que se refrescó” no se practica continuamente se olvida. Y la manera de practicarlo no es seguir haciendo cursos sino diseñando programas de mantenimiento constante y regular que, además de seguir actualizando conocimientos, pula los que ya tiene el escolta. Cuando no se mantiene un entrenamiento constante, el escolta tiende a cometer errores que son letales:

• Pierde la formación mientras se desplaza con su protegido

• Olvida cuál es su zona de responsabilidad (área que debe observar)  

• Mantiene bajo nivel de atención en su entorno

• Descoordinación con su compañero durante el enfrentamiento

• Torpeza al huir con su protegido, lo que hace que tiendan a caerse transformándose en blancos estáticos

• Desempeño pobre con arma de fuego

• Incapacidad para manejar enfrentamientos sorpresivos en distancias cortas

• Mala condición física 

 

Error N° 4: Escolta multiuso

Tiende a ser una característica del Protegido más que del escolta y sucede cuando el agente de protección ejecutiva es además mensajero personal, cargador de equipajes, chofer de la esposa (o), cuidador de perros, lavador de carros y jardinero.

Muchas veces el Protegido tiende a pensar que ya que el escolta “gasta” el 90% de su tiempo esperándolo, no está demás que justifique el sueldo haciendo otras tareas que nada tiene que ver con su trabajo.

Esto, además de denigrante, distrae al escolta de sus tareas fundamentales: planificación, observación y capacidad de respuesta en caso de que la situación lo amerite. 

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Publicado el 10 Sep 2015 por seguintel
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Ultima Actualización: 08-04-2016 11:00